Para reforzar prendas y piezas con forma
Cuando quieres que una zona concreta tenga más presencia y se mantenga mejor, lo normal es recurrir a una entretela. Se utiliza mucho en piezas como cuellos, puños, vistas, cinturillas, solapas o bolsillos.
En todos estos casos, la entretela aporta la estabilidad que le falta a la pieza, pero sin alterar más de la cuenta la caída natural de la tela principal. Como orientación general, si la tela es ligera suele encajar mejor una entretela fina. Si el tejido tiene más cuerpo o la pieza necesita más estructura, puede interesarte una media o una gruesa.
Para bordado y tejidos delicados
Si bordas, sabes que una buena base se nota mucho. La entretela ayuda a sujetar el tejido, evitar que se mueva mientras trabajas y conseguir un acabado más limpio, sobre todo en telas finas, delicadas o que tienden a deformarse con facilidad.
Aquí suelen funcionar muy bien las opciones pensadas para bordar en bastidor, estabilizar telas delicadas, trabajar con entretela soluble o hidrosoluble y conseguir bordados con más limpieza y definición. También conviene fijarse en el tipo de tela, porque no se comporta igual un algodón estable que una base más blanda o con más caída.
Para tejidos de punto y telas elásticas
Este es uno de los casos más habituales. Cuando trabajas con tejidos de punto, telas elásticas o prendas con elastano, no todas las entretelas funcionan igual de bien.
Aquí interesa elegir una opción que acompañe mejor al tejido y no le quite toda su flexibilidad. Si utilizas una entretela demasiado rígida para una tela elástica, el acabado puede quedar tirante, incómodo o poco natural. Antes de elegir, conviene fijarse en cuánto y hacia dónde estira la tela, en el grosor de la entretela y en si necesitas solo un poco de estabilidad o también conservar elasticidad.
Para aplicaciones, parches y patchwork
Cuando trabajas con aplicaciones textiles, composiciones por capas o piezas pequeñas, lo más práctico suele ser usar entretelas que te permitan fijar todo en su sitio antes de coser. Así es mucho más fácil trabajar con precisión y mantener cada pieza bien colocada.
En este tipo de proyectos suelen venir muy bien las entretelas adhesivas, las termofijables, las de doble cara, las friselinas para aplicaciones y otros materiales de apoyo para patchwork. Poder sujetar las piezas con el calor de la plancha antes de pasar la costura definitiva facilita mucho el trabajo y da más seguridad al montar el diseño.
Para acolchar, forrar o dar más cuerpo
Aquí es donde la guata tiene más peso. Es una opción muy útil cuando el proyecto no solo necesita firmeza, sino también volumen y un acabado más mullido.
Puede venirte bien para acolchados, mantas, neceseres, bolsos, fundas, forros o proyectos decorativos. Según el resultado que busques, puedes elegir una guata más ligera o una con más cuerpo. Todo depende del tipo de pieza y del volumen que quieras conseguir.